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El Poder de tu Decreto

Tan cierto como que el SEÑOR vive, el Dios de Israel —a quien sirvo—, no habrá rocío ni lluvia durante los próximos años, ¡hasta que yo dé la orden!. 1 Reyes 17:1 (NTV)

Dios está buscando hombres y mujeres de fe que puedan pararse en la brecha a favor de otros y ejercer la autoridad que el cielo les ha entregado para ver cambiada cada situación en una expresión del amor y la gracia de Dios para con su creación.

A través de nuestras estrategias humanas no podemos, pero si decimos como expresó el Profeta Elías en los tiempos antiguos “¡hasta que yo dé la orden!” te aseguro que comenzarás a ver cosas extraordinarias suceder en tu vida ordinaria. Una de las armas poderosa que tuvo Elías y que Dios volverá a levantar fuertemente en su pueblo es el espíritu de oración y decreto de fe que cambiaran la historia de hombres y territorios.

Tu proclamación y tu declaración es vital para lo que Dios desea hacer contigo y a través de ti. Tu relación con Dios y comprender lo que significas para Él te dará la certeza y autoridad para declarar y establecer la palabra de Dios sobre cada situación que se te presente. Su mandato de no llover, secó arroyos, ríos y todo cuerpo de agua. Es importante entender el poder de tus palabras dichas con fe en Cristo Jesús. Son tan poderosas que debes tener cuidado, que no sean tus palabras las que causan la sequedad de tu arroyo, tu provisión, tus finanzas, y tu salud. Jesús dijo: “Mis palabras son espíritu y son vida”, cada palabra que sale de tu boca viene cargada de una sustancia y una esencia que tiene la habilidad de producir muerte o vida, fuerza o debilidad, de impartir ánimo o desánimo, de crear o destruir. “Cada uno se llena con lo que dice y se sacia con lo que habla. En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.” Proverbios 18:20-22(NVI)

Somos producto de una acción que vino envuelta en una palabra y dió a luz. “La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu[a] de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas. Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir.” Génesis 1:2-3 (NVI) Las palabras son semillas que germinan en distintos frutos. Es el método que Dios utiliza para desplazar y propulsar su poder en la Tierra.

Jesús dice: “Les aseguro que si tuvieran una confianza tan pequeña como un grano de mostaza, podrían ordenarle a esta montaña que se moviera de su lugar, y los obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes!” Mateo 17:20 (TLA) Tu problema o la crisis que te rodea puede ser tan grande como una montaña, pero una vez más nos encontramos con el poder del decreto, una palabra de acción establecida en medio de tu crisis puede darte la victoria esperada. Te invito a decir: “Hoy me levanto en el nombre de Jesús. “Mi nación será para Cristo. Toda mi casa servirá a Jehová. Mis deudas son canceladas. Mi sanidad total la recibo hoy.” Finalmente habla con autoridad y veras que la montaña se moverá y la tempestad se calmará en el nombre de Jesús de Nazaret. Hay problemas, “montanas” que solo reconocen tu voz y se moverán al oír tu decreto.

Te pregunto: ¿Te atreves pararte en medio de tu situación y hablarle con tal seguridad hasta provocar que algo suceda? Te atreves a declarar “En el Nombre de Jesús mi circunstancia cambia porque yo doy la orden”. Jesús solamente enviaba la palabra y ellos eran sanos. ¿Qué estás hablando sobre tu vida? Elías se paró en la brecha y su decreto cambio la historia de una nación. Cambia tu historia hoy con solo determinarte y creer en el poder de la palabra dicha en el nombre de Jesús.

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