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Escuchando a Dios

Estamos en el comienzo de un nuevo año 2013 donde hemos hecho nuevas resoluciones para avanzar, cambiar, comenzar algo nuevo en nosotros. No queremos repetir u omitir lo que no nos gustó o nos faltó por cumplir del año saliente. Comenzamos con fuerzas nuevas, ánimo agigantado pensando que esta nueva oportunidad que nos trae el 2013 lo vamos hacer y llegar a nuestras metas propuestas. Pero dentro de tu lista de resoluciones quiero inspirarte a que incluyas una bien importante, “Determinare a aprender a escuchar la voz de Dios”: Si tomas esta resolución como parte de tu guianza para poder entender las decisiones correctas que harás por 365 días veras que todas las demás resoluciones se harán realidad en tu vida. Por lo tanto tomare parte de las demás líneas que leerías para darte algunas líneas de reflexión para motivarte a escuchar la voz de Dios.

Desde el principio del tiempo, Dios creó al hombre para una relación. Él ha estado hablando con el hombre, e instruyó a Adán y Eva en la forma de gestionar la tierra. Las intenciones de Dios siempre han sido la de hablar con su creación y su creación a su creador. Dios desea una relación de padre a hijo. Todo lo que se ha creado ha sido creado para reproducir, pero la humanidad recibió instrucciones de Dios. Sin embargo, el pecado corta y nos separa de esa relación íntima.

El pecado causó que Adán corriera y se escondiera de Dios; tal vez Adán pensó que Dios lo iba a castigar. Adán pasa de tener una relación íntima con Dios, escuchando su dulce voz, a esconderse de la misma voz que conocía tan bien. Se esconde de la presencia de Dios, y así Dios va tras su creación. Siempre ha sido el deseo de Dios de bendecir a la humanidad; él desea lo mismo para nosotros hoy. Como Dios, padres sanos eligen bendecir a sus hijos. Su deseo es bendecir su creación, por esto estableció a su pueblo amado en Deuteronomio, las instrucciones de vida las cuales debemos atender nosotros hoy.

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia, 20 amando a Jehová, tu Dios, atendiendo a su voz y siguiéndolo a él, pues él es tu vida, así como la prolongación de tus días, a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres…” Deut. 30;19-20 RV1995
Dios desea que escuchemos su voz. Si aprendemos a escuchar de él, desde el inicio de la jornada, muchas cosas comienzan a cambiar; podríamos tener más victorias. Oír la voz de Dios cambia nuestro destino de la vida.

Cuando vamos al Nuevo Testamento vemos a Jesús ensenando a sus discípulos la importancia de aprender a oír su voz dice: “ Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen. Les doy vida eterna, y nunca perecerán. Nadie puede quitármelas,…” Jn10:27-28 NTV  ¿Por qué Jesús compara a la iglesia a las ovejas? Porque las ovejas son animales inocentes, dependientes e indefensos, pero muy obediente y humilde. Ellas conocen la voz de su pastor y saben distinguirla a otra voz de un extraño. Por eso los hijos de Dios tienen que escuchar su voz y obedecerla para poder caminar con Dios. Pero te preguntaras, ¿Cómo puedo ser parte de ese redil que sabe escuchar la voz del Buen Pastor?

Primero para poder escuchar la voz de Dios y convertirnos en parte de su redil debemos reconocer y aceptar a Cristo como nuestro salvador. Juan 10:9DHH dice: “Yo soy la puerta: el que por mí entre, se salvará. Será como una oveja que entra y sale y encuentra pastos.”  Debemos reconocer a Jesucristo como el buen pastor.

En segundo lugar, necesitamos oídos para oír. ¿Por qué a veces escuchamos ciertas cosas de Dios y no otras? La ciencia tiene una respuesta. Los seres humanos tienden a escuchar lo que les gusta, conocen, o sea de beneficio. Por esta razón necesitamos tan desesperadamente oídos afinados por el Espíritu Santo. Por eso el profeta Jeremías le decía a Dios, “¿A quién puedo advertir? ¿Quién escuchará cuando yo hable? Tienen sordos los oídos y no pueden oír. Ellos desprecian la palabra del Señor.” Jeremías 6:10 NTV

No quieren escuchar para nada. Él nos puede decir cosas que no nos gusten pero debemos estar dispuestos a escuchar y aceptar. Jesús te llamará para decirte lo mucho que te ama, pero también te llamará para que cumplas la voluntad del Padre y no la tuya. Es difícil escuchar la voz de Dios cuando se trata de la obediencia, sin embargo toda corrección de Dios produce bendición y evita consecuencias nefastas en cada toma de decisión que tengas que hacer.

En tercer lugar, tenemos un libre albedrio. A veces es difícil para que Dios nos bendiga porque está limitado por nuestro libre albedrío; podemos elegir el momento de escuchar y cuándo no. Tenemos la libertad de decirle a Dios: “No Señor  no hoy, estoy demasiado ocupado.” Nuestro libre albedrío dice: “¿Escucho o le doy mi espalda?” No le corresponde a Dios el decidir que escuchemos de él o no la decisión depende de nosotros.

En resumen, ya que has decidido reconocerlo como tu Buen Pastor y guía, has dispuestos tus oídos para oírlo y determinaste tu voluntad  para escucharle atentamente, por último, escoge un lugar o espacio cómodo para ti para que guardes silencio, medites en su palabra y dejes que el Espíritu Santo te ministre.

Oro para que encuentres ese lugar apacible donde escucharas su voz, su dirección y se cumple lo que dice su palabra, que nunca serás arrebatado de su mano.  Declaro que tendras éxitos como nunca antes en este 2013 porque serás guiado por la voz de Dios

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