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Éxito Garantizado

Una vez leí una carta de una amiga que decía: “Hoy sentí que todo se derrumbo en mi vida y que Dios se olvidó de mi, esos sentimientos no me gustan. Señor perdóname por sentir eso y quiero que sepas que te amo. No me sueltes porque toda mi fe está puesta en ti, porque eres el único en quien puedo confiar.”

Todos, en algún momento de la vida nos hemos sentido en el borde de la desesperanza ante las adversidades. Hay momentos que como hijos de Dios nos sentimos que todo se viene abajo. Sin embargo, todo tiene su tiempo y su temporada, dice el libro de Eclesiastés 3:1 “Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo.” (NVI) [pullquote1 align=”left” variation=”red”]Tu prueba tiene un término y no puede ser eterna. Todo lo que te acontece hoy tiene un tiempo de existencia y no podrá llegar más lejos del mandato de Dios.[/pullquote1]
Toma fuerzas, ánimo y valor para enfrentar esos días grises que nos llegan, pensando siempre que eso tiene un final y que no podrá persistir mas allá de lo que Dios lo permita.

“Ustedes sólo han tenido las mismas tentaciones que todos los demás. Pero Dios es fiel y no va a dejar que sean tentados más allá de lo que puedan soportar. Así que sepan que cuando sean tentados, van a poder soportar, porque Dios les dará una salida”. 1 Corintios 10:13 (Palabra de Dios para Todos)

Por eso te invito a que analicemos juntos algunas experiencias de hombres de Dios que enfrentaron grandes adversidades pero no desmayaron, ni se juzgaron así mismo, sino que conocieron al Dios a quien le servían.

Job cayó en ese tiempo de desesperación donde comenzó a pelear con Dios y a veces se condenó pensando que lo que ocurría era consecuencia de su pecado o de un Dios justiciero o insensible. Al final él comprendió que estaba en las manos de un Dios Todopoderoso que creó todo lo que existe y que con un soplo puede hacer y deshacer todo lo que existe. Pudo ver que no era producto de su pecado ni de su humanidad sino producto de un tiempo de prueba y procesos que lo iban a promover a una gloria mayor. La biblia dice: “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. Hebreos 12:11 (R.V.1960)

El libro de Juan 9:1-3 registra la historia de un joven ciego que fue llevado a Jesús y le preguntaron quien peco, él o sus padres. Creo que ellos querían determinar que había causado tal condición física.  A veces el enemigo nos hace pensar que las situaciones difíciles son consecuencia de un acto de pecado o de frialdad espiritual o simplemente un castigo de Dios.  Por tal razón, pensamos que Dios no está con nosotros, nos alejamos de Él y caemos en la trampa de la angustia desmedida que nos lleva muchas veces a la depresión, temor, ataques de pánico, etc. A causa de ese temor, creemos que la unción de Dios no está reposando sobre esa situación o tomando control de nuestra vidas y perdemos la esperanza, la fe en nosotros mismos y en Dios como Padre amante, perdonador y restaurador de todas las cosas.

Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno. Que estos vientos contrarios como el águila te impulsarán a volar más alto y te enseñarán a tener mayor capacidad de resistencia que la que antes tenías. 2 Corintios 4:17-18 (NVI)

Es posible que cuando las complicaciones se presenten en el recorrido a su meta, usted sienta deseos de renunciar y obviar la voz de Dios cuando te dice que no desmayes. “Echa sobre Jehová tu carga Y El te sustentara”. Salmo 55:22 (NVI) Persiste, “persistir” consiste en la habilidad de aprender a intentarlo otra vez,  y mantente firme en la dirección que te lleva hacia el cumplimiento de tus metas.

Por tal motivo es de suma importancia que te mantengas enfocado en Él que te llamó, porque fiel es. Declara todos los días lo que la Palabra de Dios dice:  “SEÑOR, tú cumplirás lo que has prometido hacer para mí. SEÑOR, tu fiel amor es para siempre; por eso sé que no abandonarás a quienes tú mismo creaste.” Salmos 138:8 (Palabra de Dios para Todos )

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