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El Arte De Perdón

El mensaje de la cruz fue un mensaje claro y evidente, de un amor sin reserva por ti y por mí. Un amor sin ningún tipo de motivación que no fuera simplemente de amarnos sin reserva. Pero para que este amor se manifestara a tal magnitud y se pudiera transmitir de generación a generación tuvo que plasmarse en forma vivida mediante la palabra PERDON.

[pullquote1 align=”left” variation=”red”]El perdón es una experiencia totalmente divina, que no nace de nuestra propia naturaleza humana sino de algo mayor que nos impulsa a imitar y aplicar el perdón en todo tiempo y a todos.[/pullquote1]

El perdón no viene del exterior sino viene de ti mismo, de tu ser interior; el Espíritu Santo es quien opera dentro de ti para redargüirte y enseñarte. Él te enseñara esa verdad clara que modeló Jesús estando en la tierra y llegando hasta la cruz para expresar “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Analicemos el carácter de Jesús,  que siendo humano pudo manifestar la gracia del perdón.

1 Pedro 2:21-23 (NBLH) “Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan sus pasos, él cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en su boca;  y quien cuando Lo ultrajaban, no respondía ultrajando. Cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquél que juzga con justicia.”

1. Jesús se compadeció del ofensor.
Compasión: Significa esforzarse para ver al agresor como un ser humano, tratar de comprender lo que le llevó a causar daño. Esto no significa sentirse superior y con derecho a juzgar y culpar porque sería caer en un círculo vicioso. Cuanto más entiendas al agresor, tanto más fácil se te hará perdonar.

2. Manifestó un Espíritu de Humildad:
Humildad: Es necesario eliminar el orgullo que actúa como una barrera antes de ceder el perdón. Filipenses 2:8 “…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”
El perdonar no es decir que el ofensor tenía razón sino es afirmar que Dios es justo y hará lo que es justo. “…sino que se encomendaba a Aquél que juzga con justicia.” 1Pedro 2:23

3. El entregó la ofensa a su Padre Celestial
Rendimiento: Cuando le entregas tu dolor interior a Dios, le estas rindiendo cualquier cosa que tengas en tu corazón en contra de tu agresor. “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Lucas 23:34

Jesús los perdonó mirando mas allá de su atroz crimen para ver la ignorancia del irreflexivo temor y odio ciego que los llevaba actuar de cierta manera. Jesús miró la verdadera condición de sus enemigos y sintió compasión de unos hombres que solo eran unos pobres esclavos de Roma. Debemos imitar a Jesús, él entrego su derecho a vengarse y confió en su Padre en cuanto a lo que sucedería, “Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.” Lucas 23:46 Qué acto de amor y perdón más grande, que dividió la historia de la humanidad en un antes y un después de Cristo. Igualmente el día en que le aceptaste como tu único y exclusivo salvador, también la historia de tu vida cambio instantáneamente en un antes y un después de ese perdón tan grande que te fue otorgado. Conforme a como recibiste, da para que tus pecados te sean perdonados. Haz conmigo esta sencilla oración:

Padre en el nombre de Jesús tu hijo, oro de acuerdo a tu palabra según Mateo 6:12-13 “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Y reconociendo y practicando esta verdad sobre mi agresor hoy, adquiero la promesa: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial. Amén.

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