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Liderazgo de Historia

El liderazgo de hoy en día sufre  de un carácter débil y un nivel pobre de ética.

No podemos esconder los grandes escándalos que nivel global se suscitan a diario en todos los ámbitos, moral, económico y espiritual. Nuestro entorno está saturado de líderes con una actitud altiva, avariciosa y egoísta. El profesor Dr. Leonard Sayles graduado de la Universidad MIT, catalogó el liderazgo de los 90’s  y el milenial como uno excesivamente arrogante y codicioso. Nuestra generación microondas, los del aquí y ahora, no comprenden que el obtener las cosas con tanta facilidad puede traer consecuencias nefastas.

Nuestra generación necesita líderes que caminen en el temor de Dios,  conscientes de la responsabilidad a la que ha sido llamados.

Dios conoce muy bien los métodos del éxito y te procesa antes de ascenderte para que tu reinado no sea efímero y liviano. Le interesa tu carácter antes de tu gloria. Dios desea que tu dinastía deje una huella y un legado a las generaciones por venir.

La Biblia, rebosa de modelos y prototipos para la formación de un gran líder. Un buen líder como individuo, en su familia, en su trabajo, en su comunidad, en su iglesia. Es por esto que Dios utilizará cada fase y cada etapa de tu vida para formarte y extraer el líder que reside dentro de ti, sacará la mejor fragancia que cautivará a otros para atraerlos a Cristo.

Quiero que analices conmigo la formación y el carácter exhibido de una gran líder que hizo historia, la gran reina Ester. Una niña huérfana a la que Dios señaló y procesó para que fuera la líder que preservaría a su nación del genocidio. Ester de la obscuridad llegó al palacio. No para ser servida, sino para dar la vida por su pueblo. Pero para poder llegar  a ocupar el trono, algo que quizás nunca imaginó en su vida, tuvo que pasar por fases, eventos, períodos de tiempo en preparación.

Las cosas no sucedieron de la noche a la mañana. Hubo una escuela, una mentoría por parte de su primo y luego del eunuco. Hubo un intercambio de palabras, una asesoría, una serie de consejos, una actitud obediente,  un deseo de aprender, de absorber y aplicar. El lugar que iba a  ocupar requería una voluntad firme,  temple, aguante y sobre todo humildad. Y es que muchas veces se desconoce la historia detrás de la gloria. Esos momentos de angustia, de esfuerzo, sudor y trabajo que a menudo suceden tras bastidores.

Antes de ser reina Ester tuvo que pasar  por la recámara, el mejor lugar del harén. Tuvo que estar a solas para encontrarse primero con Dios y luego con ella. Antes de llegar a la notoriedad tuvo que pasar por el anonimato.  La historia nos cuenta que durante ese período de obscuridad en la recámara, su cuerpo tuvo que ser bañado en aceite de mirra por un período de seis meses. ¿Pero porqué se escogió la mirra? Sabemos del olor aromático de la mirra y que fue uno de los elementos que se le llevó al niño Jesús como regalo en su nacimiento. La mirra es una resina, amarga, contiene muchas propiedades curativas y sirve como un antibiótico para curar las heridas.

Tal vez habían heridas en Ester que tenían que ser tratadas, había un identidad que sanar y una perspectiva por recobrar. Era un proceso amargo pero necesario, sino su liderazgo podría verse afectado más adelante. Esta fase le iba a permitir crecer, madurar y crear el carácter necesario para un reinado balanceado. Esta fase le daría la capacidad de resistir a los asaltos de la vida, de resistir a aquello que iba en contra de sus creencias, de su moral. Por eso estaba siendo bañada en mirra, para ser preservada y conservada para la hora indicada.  Su espíritu se estaba sujetando en ese instante, su voluntad doblegada.

Finalmente, la historia concluye diciendo que a su debido tiempo Ester fue mandada a buscar por el rey, para habitar en el palacio. El momento de gobernar con un claro juicio, le había llegado. Su nobleza y dominio propio le caracterizaba. Se ganó la confianza del rey,  y entendió lo que era una buena administración de recursos. Se convirtió en una heroína pues libró a su pueblo del desastre y los llevó a puerto seguro. Ester fue una líder que hizo historia.

Recuerda que la motivación principal de un líder que hará historia no está basada en la codicia y avaricia, sino en el carácter probado y en la integridad para dejar un legado.

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