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Redefine tu Nombre

¿Cuál es tu nombre? Esa es la pregunta que Dios te hace mientras te encuentras leyendo estas líneas. Puede ser que tu identidad se encuentre empañada por los acontecimientos y desafíos de la vida o por un sin números de adjetivos que el entorno suele darte. Puede ser que hayan ecos de voces en tu mente divulgando palabras de frustración, fracaso, pérdida, desilusión, falta de amor, autoestima baja y un sin número de adjetivos que suelen venir para manchar y destruir aquello que Dios creó dentro de ti. Puede ser que hayas cedido antes esas voces y hayas adoptado un estilo de vida inferior al que el Creador destino para ti. Puede ser que hayas sido víctima de los vicios, de la promiscuidad, del desenfreno, de la mentira, de la violencia, del maltrato, de la pretensión, la inseguridad, el miedo, los celos, la mentira, la baja autoestima y de tantas otras cosas que han tratado y tratan de definirte.

Vengo a recordarte Dios quiere cambiar y reafirmar tu nombre para que ya no vivas más atado a recuerdos del pasado sino que vivas a la altura para la cual fuiste concebido. Dios quiere cambiar cada palabra que fue pronunciada sobre tu vida que te ha hecho ser esclavo de esa conducta errónea y destructiva. Conducta que sin darte cuante te ha robado promesas, te ha robado la paz, el bienestar y el avance de lo que Dios quiere hacer contigo. El Diablo es un acusador por excelencia y trata de darle definición a tu personalidad a través del ambiente que te rodea. Sin embargo una palabra de Dios sobre tu vida puede cambiar por completo tu subsistencia.

Un cambio de nombre fue lo que Dios utilizó para transformar y alterar el destino de Pablo, de Jacob, de Sara, de Pedro y de Abraham. Estas personas fueron insignificantes hasta que Dios llegó a sus vidas y les cambió el nombre. Cada una de estas personas necesitaron un encuentro con la identidad divina para poder alcanzar su destino profético. Una vez que tu conozcas el nombre que Dios te ha dado alcanzaras la gracia para caminar bajo la responsabilidad y la autoridad de ese nombre.

Jacob, aunque desde un principio ya Dios había depositado en su espíritu una dirección, un destino y un rumbo, su vida no reflejaba lo que Dios ya había hablado él. Sus hechos reflejaban engaño, caos, y una vida llena de manipulaciones. Jacob engañaba porque su nombre significaba alguien que era tramposo. Cada vez que alguien lo llamaba por su nombre solo le recordaba su defecto, un manipulador y un mentiroso. Jacob comenzó a actuar como tal, porque siempre vamos a actuar conforme a como nosotros creemos que somos. Fue tal la influencia que sus esposas y familiares también comenzaron a desarrollarse en un ambiente de engaño, de chismes y manipulaciones. Este comportamiento llevó a Jacob al destierro y ahora se encontraba huyendo de su realidad y su consecuencia. El sintió que fue parte del problema y seguramente se sentía impotente para cambiarse así mismo.

Tan bajo había caído Jacob, que ni aún el ángel que le había sido asignado para bendecirlo quería hacerlo. La Biblia dice que Jacob estuvo toda una noche luchando con el ángel. Aunque el ángel lo vence Jacob se negó a dejarlo ir. Jacob perseguía una bendición y un cambio de nombre, pero fue en ese momento donde Jacob vio su impotencia cuando Dios se hizo presente. La persistencia de Jacob para que su nombre fuera roto, aplastado y reducido fue tal que Dios cambió su nombre. Paso de ser un usurpador a un príncipe de Dios. Ese cambio de nombre lo lanzo a su destino profético. No es casualidad que una vez su nombre fue cambiado Jacob se convirtió en el padre de una nación.

Por lo tanto, es importante que vivamos bajo el nombre que Dios nos da y no bajo el nombre que nos da el mundo. Es hora de que rompas con todos esos sobrenombres con los cuales has hecho pacto y te has amistado. La Biblia dice que en Dios son nuevas todas las cosas. Eres un conquistador que habita en las alturas y tiene dominio de sí. Ya Dios vio lo mejor de ti y ahora te llama por su nombre, Hacedor de Historia. Podras caminar donde otros no han caminado, puedas conquistar áreas que otros no han podido conquistar, puedas mirar hacia atrás y agradecer de donde Dios te sacó y hacia donde te lleva. Que cuando se hable de ti se cuenten las crónicas de un soldado del cielo que sus fracasos los convirtió en oportunidades de éxito.

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