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Tu Aguijón

“Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara. Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero Él me dijo: ‘Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad’ Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en mis debilidades, insultos privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor 12: 7-10, NVI)

Hay pequeñas cosas que te hacen sentir frustración, miedo, angustia y hasta complejos de inferioridad. Son aquellas características o aspectos físicos o personales que no te gustan de ti mismo.  Todos poseemos aspectos negativos que no nos agradan que nos llevan muchas veces a escondernos de nuestros círculos íntimos, de nuestra familia y hasta de nosotros mismos. Muchas veces sentimos que todo el mundo nota esos aspectos negativos que solo tu conoces.

Esos detallitos pueden ser unas libritas demás, tu color de pelo o de piel, tu personalidad, la timidez, la fuerza con la que te proyectas, tu tono de voz energético o esa risa chillona que no puedes controlar. Quizás son aspectos que se dejan ver solamente por tu núcleo familiar, tus padres o tu círculo social.  Cuantas cosas quisieras cambiar de ti mismo y de tu entorno. Todos hemos luchado con tal situación, hasta que llega el día de ser confortado con nuestra verdadera naturaleza y Dios nos llama la atención para trabajar en esas áreas.

La historia del Apóstol Pablo cuenta que tuvo una molestia, inconformidad, un tormento en su vida que no lo dejaba tranquilo. Esto nos hace ver que aun aquellos grandes hombres de Dios que registra la Biblia tuvieron sus luchas e inconformidades, las cuales quisieron librar o quitar de si mismo. Al seguir analizando la historia vemos un aspecto importante el cual nos da una gran enseñanza. Dios no le quito la molestia, ni cambio la circunstancia molestosa e incomoda sino que le enseñó a ver de forma correcta lo que para él era una debilidad fea o angustiosa.

Dios desea decirte lo mismo, no te enfoques en esa área fea o débil la cual no puedes cambiar, enfócate en la belleza que produces o tu capacidad de producir por encima de tus limitaciones. Elige tus limitaciones y juntate con gente que sean hábil allí. Tengo buenas noticias, tu debilidad es la mejor área que Dios puede usar para manifestar una mayor gloria a través de ti. Ese limitante que el Apóstol Pablo llamaba un aguijón, es lo que Dios necesita en sus manos para el manifestar tu milagro, no te frustre ni te paralices sino enfócate en tus metas y objetivos que deseas alcanzar.

El enfoque en lo negativo primero fue creado por ti, recibido en tu mente, proyectado en actitudes o falta de acción antes de ser notado por otros. Enfócate en lo que posees en lugar de lo que no tienes y maximízalo al nivel de que sea tu punto de enfoque. En fin ellos notarán lo que proyectas y no lo disimulado. Ellos no te vieron antes que tu te descubrieras a ti mismo, ni te conocieron antes que Dios, porque la Biblia dice: “Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre.Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. ¡De ello estoy bien convencido!” (Salmo 139:13-14, DHH) Las definiciones de belleza pueden variar de un individuo a otro. Declara en tu vida todos los días: “Yo sólo sé que para mi, soy la más hermosa y bella del mundo, me son indiferentes los ojos de los demás”.

Asume la actitud del salmista teniendo pleno convencimiento que Dios lo creó y fué maravilloso. Por lo tanto lo más importante en tu vida es que Dios ya te conoció y fue el arquitecto que te diseñó.  El cielo te amó, te aceptó y te aplaudió el día en que nacistes. ¡Anímate y triunfa! Tú eres tu mejor animador (cheerleader), nadie más lo hará por ti. Si ese obstáculo o defecto para ti no lo es, no importa que otros piensen lo contrario nunca lo será para ti y vencerás todo temor o complejo de inferioridad.

Por último, cuando te sientas inseguro, o inferiormente capaz de lograr algo, Dios te dice: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.” (2 Cor 12:9 NVI)

Hoy te invito a que declares lo que dice la Biblia:  “Diga el débil fuerte soy” (Joel 3:10, NVI). Tu limitación en Dios es tu gloria en Dios. Tu limitación es el poder de Dios en ti.

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